En mayo de 2004, el entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón se convirtió en el primer dirigente del PP en dispensar de forma gratuita la píldora del día después a todas las adolescentes que la solicitaran y no se lo pudieran permitir. Eso incluía a menores de 16 años a las que no se le exigía ningún tipo de permiso ni acompañamiento.
Hasta ese momento, sólo Andalucía lo había puesto en marcha en sus centros.
Gallardón defendió entonces que el criterio que se imponía era el del médico y, para tranquilizar a los detractores, aseguraba que un sistema informático iba a controlar, mediante expedientes personales, que no se utilizara este método de urgencia como un anticonceptivo habitual.
"No creemos que pedir la autorización de los padres sea bueno, porque lo que pretendemos es introducir a los menores en la prevención y en la planificación y si pidiéramos un permiso no vendría ni la mitad de chicas", explicaba el director del Centro Joven, en el que se dispensaba la píldora gratuita, Juan Madrid, delante del concejal de Gallardón encargado de estos asuntos.
Un año después, justo en mayo de 2005, con la presión de miembros de su partido, de los sectores más conservadores, de grupos católicos y de asociaciones provida, Alberto Ruíz-Gallardón rectificaba y obligaba a los médicos a pedir un permiso de los padres a las menores de 16 años.
Los médicos de este Centro Joven decían que se trataba de un error e insistían en que la mayoría de las menores de 16 años llegaba acompañada de un adulto y que la no exigencia de un permiso ayudaba a introducir a estas chicas en programas de educación sexual.
De nada valieron sus quejas, el Ayuntamiento enviaba un protoco de actuación en el que dejaban claro que debían dejar de aplicar el criterio de madurez y hacer una llamada a los progenitores cuando se tratara de chicas de entre 13 y 15 años. Y si no llegaban a los 13 años, la llamada tenía que ser al fiscal de Menores.
Respecto a las adolescentes de entre 16 y 18 años, el Consistorio seguía manteniendo su postura de dispensar de forma gratuita la píldoraporque «la legislación en vigor establece que no cabe consentimiento por representación siendo el menor quien consiente los tratamientos médicos sin necesidad de acudir a los padres o representantes legales (salvo en el caso de grave riesgo según el criterio del facultativo, en el cual los padres serán informados y su opinión tenida en cuenta)», rezaba el protocolo municipal.
Cuatro años después, en 2009, con Ruiz-Gallardón todavía en el Ayuntamiento, los centros municipales hasta se negaban a dar de forma gratuita ese método de urgencia.
Ayer, el ya ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, anunciaba dentro de su revolución en el sistema judicial que iba a promover un cambio en la ley del aborto para exigir un permiso paterno a las menores de 16 y 17 años que quisieran interrumpir su embarazo.
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